10 nov. 2016

DELFINA NOYA, de LA PALMA a VENEZUELA


Una pequeña maleta con un sin fin de fotografías y un pequeño folio en su interior, me remontan a la edad de 6 años ... esa era mi conexión con un mundo desconocido que me atrapaba infinitamente: las fotografías que vinieron a cuestas con las vivencias y antepasados de mis padres. Cómo olvidar  las risas de todos en la familia, al preguntar inocentemente un día si en España las fotos eran muy caras y por eso salía tanta gente retratándose con grandes grupos en cada una de ellas...Traigo esto a colación porque ese pequeño folio contenía el relato de mi padre, acerca de su viaje a Venezuela en el velero Delfina Noya y era algo que , sin poder explicarlo , sobre todo por mi edad para ese entonces , ejercía ciertamente un embrujo en mis manos ... intentaba leerlo ... como es lógico , me costaba hacerlo  porque entre otras cosas me transmitía los sinsabores de ese periplo . Pero había algo también en esa maleta, que  causaba en todas nosotras una fascinación muy especial: la primera carta que mi padre le envía a su familia y que llega a su destino, desde Chirimena a La Palma, escrita el mismo día en que el velero arriba  a las costas del Edo. Miranda , aquí en Venezuela.


 Pasó el tiempo , el relato original de mi padre sobre  la travesía del Delfina Noya quedó en mis manos y las ganas de investigar y de alguna manera dibujar en mi mente esta historia,  renació de unos años para acá, lamentablemente después de fallecidos nuestros progenitores.

Por esa magia que muchos de Uds. habrán podido experimentar en su vida personal y sin proponérmelo, la mía me fue llevando por caminos insospechados, hasta algunos lugares y personas claves en toda esta historia , parte de la cual me propongo compartir con mis lectores en esta ocasión ... pero antes, hay mucho más que contar.


 Un barco fantasma o una epopeya romántica.-

 Crónica de un viaje en tinieblas 

 

Imagen con correcciones de su puño y letra, del primer borrador de esta historia escrita por Carmelo Duarte Pérez


 Así tituló Carmelo Duarte Pérez la narración mediante la cual, utilizando nombres ficticios, describe sus vivencias de aquellos días con detalles que he podido . a lo largo del tiempo ,  constatar y que le dan gran veracidad a la misma. Espero que algún día, pueda ser publicada. Aunque existen dos libros de otros autores  a la venta  con la colaboración de distintas instituciones canarias, donde se cuenta única y exclusivamente la historia de esta goleta,   mi padre además, narra en el suyo  con lujo de detalles el tiempo de cuarentena que sufrieron los pasajeros de esta aventura en el Puerto de La Guaira . En principio, lo firmó con un seudónimo a consecuencia del temor a que pudiera ser objeto de alguna retaliación por parte del gobierno dictatorial de Marcos Pérez Jiménez, quien mantenía buenas relaciones diplomáticas con su homólogo, el dictador Francisco Franco. Lo cierto, es que cada historia contada por alguno de los pasajeros cuenta. Siempre hay detalles , visiones distintas y semejantes en cada una de ellas,  quedando  de parte de los lectores sacar sus propias conclusiones-

 Uno de esos libros al que hice referencia tiene el título de Diario de un emigrante clandestino . escrito por José Ana San Blas  Lorenzo  , pasajero del Delfina Noya . El otro, escrito por Alcibiades Orribo, también pasajero de "La Delfina",  lleva por título Delfina Noya , Historia de una Goleta  


Don Alcibíades Orribo  en su relato, comienza , entre otras cosas , con lo siguiente:

"Yo, Alcibíades Orribo, no olvido, quiero acordarme siempre, eternamente , de lo acontecido en aquella casa de madera que aboyaba sobre el mar, lo que viví junto a doscientos treinta compañeros y compañeras , recordar todo y explicarlo para que nuestros descendientes lo conozcan"

 " No me cabe la menor duda  de que la mayoría de los que allí iban no era conscientes de lo que podría ser una travesía tan larga . Estoy seguro de que ignoraban la fuerza del mar , lo que era un tifón , un tornado o un huracán y lo terrorífico que puede llegar a ser el océano cuando despierta "



Comienza el recorrido 

 



 "El Delfina Noya era un velero relativamente nuevo, plano, y que había llegado de Galicia cargado de sal. Los tripulantes gallegos se lo entregaron al comprador canario y se regresaron a tierra." (Miguel Rodríguez  lo explica  en el libro  "Al Suroeste la libertad" de Javier Díaz Sicilia).


Aunque  la Goleta Delfina Noya, también llamada "barco de Serrano" zarpa desde el Puerto de La Galga hacia Venezuela el 20 de Mayo de 1950, días antes ronda por distintas islas del Archipiélago Canario. Así se desprende del "Diario de un emigrante clandestino" escrito por Don José Ana San Blas Lorenzo  , quien cuenta que a las 6 de la tarde del día 12 de mayo de 1950 , "La Delfina",  , leva anclas del Puerto de Santa Cruz de Tenerife y se aleja rumbo a Fuerteventura con el conocimiento de muy pocos en cuanto al secreto del viaje que se propone...


Ya el domingo 14  llega a La Palma y comienza a aglomerarse la gente en las siguientes noches  para no ser vista,  con el deseo de embarcar en medio de interminables intentos, muchos de ellos fallidos  . No es para nada fácil esta operación...Muchos se devuelven y otros tantos intentan seguir en medio de grandes y variados inconvenientes logrando hacer el abordaje. Son muchos pasajeros para el tamaño de la embarcación...o como me dijo uno de los protagonistas ,del que hablaré más adelante: "Mucha gente y poco barco". Todo esto se puede confirmar, a través de las siguientes declaraciones del Capitán de la Delfina, Delio Ortega, el motorista Miguel Rodríguez y el pasajero  Álvaro Pérez , que salen publicadas en "Al Suroeste la libertad", escrito por Javier Díaz Sicilia:


D. Delio Ortega, Capitán del Delfina Noya

  Delio: La noche de la salida no podía ser peor. Un temporal zarandeaba al pequeño velero. Cuando subí a bordo  me di cuenta por primera vez del disparate que iba a cometer. En el barco no cabía un alma más. Los armadores seguían enviando gente a bordo. Enérgicamente me negué a aceptar un pasajero más, de lo contrario-les dije-,yo renuncio de inmediato a pilotear el barco. Después de arduas discusiones con los dueños, aceptaron desembarcar a algunos. Recuerdo que un grupo de ellos-todos del pueblo de Tazacorte- bajaron a tierra por su propia cuenta. En aquel momento deseé renunciar a todo y regresar a mi casa. 

 Y es que aparte de estas circunstancias, quien era para entonces el joven Capitán, estaba consciente de los riesgos que representaba este viaje en su carrera como piloto. Lo había aceptado en  principio por la increíble suma de dinero que le ofrecían , que le permitiría salir adelante económicamente en medio de una situación crítica : estaba casado y con su primer hijo recién nacido.


  Álvaro: Cuando vimos la cantidad de gente, muchos se desembarcaron. Dos amigos de mi pueblo se asustaron y bajaron a tierra. Yo estaba tan desesperado, que hasta " montado en un zapato"  me iría a Venezuela. Y me quedé a bordo... 

  Miguel: El dueño me dice: "Miguelito, vamos a salir rápido que puede llegar la Guardia Civil". El temporal seguía recio y tuve, de nuevo, que quitarle el timón al viejo patrón. A palo seco y motor nos enfrentamos a las olas. Cada vez que la proa entraba al agua,el velero se "sacudía como un pato". Con el timón en mis manos, "cogí la costa"

 Cuenta también Don Delio , que antes de la partida, hubo un momento de verdadero peligro en que el velero estuvo a punto de voltearse y, gracias a la pericia del motorista , quien era un experto marino, se salvaron del naufragio. También nos dice en el mismo libro lo siguiente:

....."Yo procuraba retrasar la salida con una secreta intención: navegaría "pegado" a la costa y frente a Santa Cruz de La Palma. Posiblemente las autoridades de la Capitanía de Puerto nos detendrán, y así no me vería obligado a conducir a un grupo de insensatos al naufragio...
.

Por su parte , Miguel Rodríguez (el motorista)  añade:

Con el timón en mis manos , Delio , el capitán, me dice: ¡ Cerquita Miguel !. Y lo comprendí. Tan "cerquita" navegué que pasé a casi 50 metros del muelle de Santa Cruz de la Palma. Yo lo que quería -al igual que Delio- que nos agarrara la Guardia Civil. Coincidencialmente mi esposa-que estaba dando a luz a mi penúltima hija-vió cuando el Delfina Noya pasaba frente a la ciudad.

En medio de estas circunstancias, es fácil imaginar el pánico que sentirían tanto los pasajeros como amigos y familiares en tierra, ante la posibilidad de que el barco hubiese sido tomado por las autoridades . A muchos de ellos les habría esperado cárcel o quizás también la pena capital. Por eso me conmueven tanto las declaraciones que da el pasajero Álvaro Pérez en el libro de Javier Díaz Sicilia al respecto:

"Todos pensamos que al amanecer íbamos a estar navegando lejos. Cual no sería nuestra sorpresa y desánimo que al salir el sol navegábamos frente la "ciudad". Todo el día viendo la costa de Mazo, luego las Caletas (mi barrio), los Canarios (mi familia), mis seres queridos. La angustia y la tristeza me obligaron a bajar al entrepuente y me acosté en un rincón a tratar de dormir para olvidarme de aquel mal trance. Fue cuando observé que unos marineros estaban achicando el barco. Mi derrota, mi propia derrota y mis emociones encontradas hicieron que algo tan preocupante como la faena de achicar un barco que pretendía cruzar el océano me importara un bledo."..

Esta escena se dibuja en mis recuerdos cuando oía a mi familia contar sobre tan angustiosos momentos. Aparte de algunos disparos, comentaban , no sin razón, que la Guardia Civil se hizo la vista gorda por alguna ciecunstancia, pues de otro modo habrían detenido la nave sin ninguna dificultad.

Cuando aún están entre La Palma y El Hierro les falla el motor y el Capitán Delio Ortega convoca a una reunión de emergencia para entre todos decidir si se "recala" en El Hierro o regresan a La Palma y es  allí cuando el Motorista Miguel Rodríguez exclama: "¡Yo no regreso a La Palma. Tengo hijos y familia, y a buen seguro que si regreso me detendrán como responsable del barco . Uds. se irán tranquilitos a sus casas y yo para la cárcel ..." !...A modus propio pienso que lo más probable es que , en el mejor de los casos , los habrían puesto presos a todos. Pero las palabras que el motorista expresa a continuación son claves."Yo soy un hombre de mar.. Y siempre le he oído decir a los viejos pescadores y marineros que con velas siempre llegamos a América, pues el viento sopla siempre "en popa".Al oir mis palabras, la mayoría de ellos gritó :¡que sea lo que Miguel dice! "

Y es así, que el Capitán somete a votación la propuesta y  deciden continuar a vela hasta Venezuela los 230 pasajeros de "La Delfina".

Mientras,en Santa Cruz de La Palma, una señora le comenta a mi madre la falsa noticia que corre , en el sentido de que los habían agarrado y fusilado a todos en La Gomera  ...supongo cuántos cuentos  e historias tuvieron que sortear hasta saber de manera cierta que habían llegado a su destino.

No voy a entrar en detalles  técnicos sobre los pormenores que tuvieron que solventar estos jóvenes marinos a quienes uno de los pasajeros calificó como "verdaderos lobos de mar". Realmente creo que lo fueron y la prueba es que todos llegaron sanos y salvos, con excepción de "La Delfina " que hacía aguas por todas partes según cuentan  algunos , pero cumplió su cometido.

Hubo noches también tranquilas, tal vez en una de ellas se inspiró mi padre para escribir el siguiente poema  al que tituló "La Fuga" y que salió publicado en su libro "Tres Autorretratos ":


                                 
                                         

Los libros a que he hecho referencia más arriba, no son tan fáciles de conseguir... .me siento afortunada de poder haber leído los tres y por añadidura tengo el de Carmelo Duarte Pérez aún sin publicar. De cada uno de ellos he podido conseguir datos interesantes , algunos coinciden, otros no o simplemente los pasan por alto. 
 
Entre las cosas que puedo concluir, puedo decir que tres barcos se cruzaron con el Delfina Noya en alta mar. El primero, el día 23 de mayo de 1950 a las 11 de la noche, un petrolero que pasa de largo sin mostrar el menor interés. El segundo es un petrolero , ¿Sueco o Noruego? de los llamados tipo Liberti que tampoco los tomó en cuenta, cosa que generó gran desesperación a bordo ante el descubrimiento de que muchos de los bidones de agua que traían para mitigar la sed, venían totalmente contaminados y en consecuencia era imposible subsistir después de unos pocos días Esto ocurrió el 24 de mayo en la tarde. El tercero lo divisan el 30 de mayo  y es el consabido  buque petrolero Campoamorpetrolero español cuyo capitán era en ese momento Gabriel Aguiar Arteaga y que los auxilió desinteresadamente junto con la tripulación, salvándolos prácticamente de morir de sed en el resto de la travesía


El día 18 de junio, después de una "manga de agua" y un "viento aciclonado"  con las respectivas consecuencias divisan el Faro de la Isla de Tobago  De esta manera pasan  frente a la isla  y Don José Ana San Blas  Lorenzo expresa en su diario lo siguiente:

                      "Se suben las velas, y al momento sube el pasaje a cubierta, recibiendo tal impresión que quedamos perplejos al contemplar el hermoso panorama que la naturaleza nos brinda.
                       Este es el más grato recuerdo que hemos tenido en nuestra odisea y el que nos hace olvidar el más trágico hasta aquí pasado ".

Costas de Paria. Foto: Javier Alcatraz
Y así,   en los días siguientes rebasan Puerto España y la Península de Paria,. Al respecto Carmelo Duarte Pérez nos cuenta en su libro (aún sin publicar) : "Un barco fantástico o una epopeya romántica" , "Crónica de un viaje en tinieblas":

" Unas cuantas millas más y la Península de Paria aparece. A la noche cerrada, atravesamos otra corriente que "La Delfina", sin motor y sin viento más fuerte, no puede rebasar. No obedeciendo al timón nos obliga a sufrir lo increíble. Los bandazos son de tal envergadura que nada queda en su sitio y el agua entra por los costados, fácil y rápidamente. No obstante, a pocos metros está el mar tranquilo...."

Y más adelante continúa sobre  el paso frente a la isla más grande del Estado Nueva Esparta :

    " Al fin vuelve la normalidad y costeamos el Continente, con el mayor regocijo, rumbo a la Isla de Margarita..
      El hambre y la sed han dejado sus huellas en los rostros escuálidos de vigilia e inquietud . Y cuando unos pescadores nos brindan el fruto de su trabajo, nos parece que se acaba para siempre la brusquedad de la naturaleza ante las sensibles llamadas que se formulan en la soledad y el desamparo.. Pero aún tenemos unas cuantas millas que ganar y nuestro pailebot no es capaz ya de aguantar un sofocón. "

Aprovecho de compartir estos dos enlaces sobre los tiempos pasados de dicha isla, que pueden ser de interés:

    http://www.elnavegao.com.ve/2015/11/las-10-fotos-antiguas-de-nueva-esparta.html


https://www.facebook.com/pages/Fotograf%C3%ADas-y-Videos-AntiguasViejas-de-las-Islas-de-Margarita-Coche-y-Cubagua/289507071115950


Mi padre cuenta que se alejan de las costas margariteñas , siguen hacia La Tortuga hasta que una corriente los retiene ...


          Dejo hasta aquí este Post para no hacerlo  tan largo. no sin antes mostrar la portada principal de dos de los libros publicados y de los cuales he hecho referencia, los invito a  leerlos :








En la próxima, hablaremos de la llegada del Delfina Noya a las Costas de Chirimena  
y a  su último destino en el Puerto de La Guaira.

               
























      






                  


1 comentario:

Dal Per dijo...

Gracias Irene por seguir siendo tan generosa. Sin duda, lo que más enriquece y ayuda a conocer al ser humano es la "intrahistoria". Un abrazo.